lunes, 6 de junio de 2011

Un día de mi vida

Varias veces me han preguntado: ¿De dónde viene su amor por la música? Desde la primera vez que lo hicieron, me pregunté lo mismo y llegué a la conclusión de que este amor es inherente a mí, desde que tengo memoria me ha gustado la música, sin ella no puedo estar, no puedo vivir.
Antes del internet, conseguir música no era una tarea fácil, grabábamos en cassettes, comprábamos vinilos, intercambiábamos y la fotocopia no se hacía esperar cuando llegaba a nuestras manos un fanzine o revista.
También están las influencias externas, no solo la televisión y la radio, recuerdo a mi abuela cantando boleros mientras preparaba el almuerzo, generalmente yo pelaba papas o desgranaba alverjas y siempre nuestra compañía era la música. También mis primos mayores, me decían qué debía escuchar y cómo debía bailar: “haz así Taty, mueve la cabeza así, pon las manos así…”. O el boom del rock en español, ¿cómo olvidar las películas de los Hombres G o cuando mi papá me regaló la cultura de la basura de los prisioneros?
Podría quedarme recordando todos estos momentos musicales, pero no. Vamos al grano. Ya mayor y consciente de ese gusto por la música, comienzo a investigar y a preocuparme por los fenómenos y acontecimientos que permitieron que surjan y se desarrollen diversos movimientos y grupos. Especialmente música rock.
Estudié literatura (si, también me ha apasionado siempre) y luego me ofrecen la maestría, donde tendré la oportunidad de hacer algo productivo con estas dos pasiones: literatura y música.
Como mi línea más fuerte es el rock decido hacer una tesis sobre el papel de la mujer en el punk en Bogotá. Me he encontrado con problemas en la academia, nadie tiene fe en mi trabajo, no tengo director de tesis, pero quien iba a pensar que por fuera si iba a ser tan bien recibida. De repente aparece alguien y me dice: “me interesa tu trabajo, hagamos un documental”. En esas estamos, mientras yo investigo, entrevisto y busco a las personas, llega la noticia de que viene a Colombia Marky Ramone, ex baterista de los Ramones, grupo pionero del punk, grupo considerado como uno de los más grandes de la historia del rock.
No dudé ni un segundo en comprar la boleta cuando salió a la venta, fue la número 15 y no dudé en hablar con el organizador del evento (bueno, cabe anotar que también soy una cinéfila solitaria y a él lo conocí años atrás en un cineclub, que hoy día ya no existe pero al que era una fiel asistente) contarle mis intereses y mi trabajo y así, luego de escribir un artículo, me he ganado un pase para la rueda de prensa que se llevaría a cabo el día antes del concierto.
¡Sí! Esta oportunidad la tenía yo, esta gran oportunidad llegaba a mí y no podía desaprovecharla. Mi compañero y yo nos preparamos. Escribimos las preguntas, alistamos una cámara de video y una fotográfica.
Llegó el gran día, 19 de mayo de 2011, debíamos estar a las 9.30 am en “La puerta grande”, en el parque de de la 93. Intensos y ansiosos nos encontramos una hora antes. Estaba tan ansiosa que días antes soñé que Michale Graves (ex vocalista de los Misfits y ahora acompañante de la nueva banda de Marky) me trataba mal en la rueda de prensa. Estaba tan ansiosa que la noche anterior casi no puedo dormir y por supuesto, para levantarme fue casi una tortura. Aunque se me hizo tarde, en una carrera contra el tiempo logré llegar a la hora acordada: 8.30 en el OMA del parque de la 93.
Tomamos un café y nos dirigimos a “La puerta grande”. Fuimos los primeros en llegar, nos instalamos, cuando de repente se acerca Henry, el organizador y nos dice: “como son los primeros en llegar serán los primeros en entrevistar”. ¡Joder! Nunca había estado en una rueda de prensa, nunca había entrevistado oficialmente a nadie y sería la primera en entrevistar a Michale Graves y Marky Ramone.
Los nervios no se hicieron esperar, comencé a temblar como una hoja de papel. Debía salir a fumar, tomar aire y prepararme. Ahí estábamos, con mi compañero, cuando llega una van blanca, veo y me doy cuenta que eran ellos. ¡Si señor! Llegaban Marky y Michale.
Al principio Marky me pareció un tanto prepotente, sentí que me miraba por encima del hombro, apenas saludó con un gesto, siguió derecho y entró, mientras que Graves, se acercó a mí, me saludó y esta fue la primera foto del día: Foto con Michale Graves.
Entramos, nos acomodamos, primera fila, ya han llegado la mayoría de personas. Me llamó la atención que exceptuando a Canal Capital, todos venían de medios independientes y que además se notaba y se sentía en el ambiente que estaban de corazón.
Ya organizados entran Marky y Graves y comienza la entrevista:
-          Enrique Bernal – dice la moderadora.
-          No, es Tatiana Ramírez – contestamos casi al unísono mi compañero y yo. (En la lista él había firmado primero).
-          ¡Ah! – Me alcanzaron el micrófono.
-          Buenos días, mi nombre es Tatiana Ramírez, soy una gran admiradora de los Ramones y por supuesto, de los Misfits. Debo aclarar que esta es mi primera entrevista y estoy un poco nerviosa. Estoy haciendo un trabajo sobre la mujer en el punk, en Bogotá específicamente – Mientras decía esto, Marky hizo un gesto de sorpresa, como de aprobación. Graves sonreía. – Así, que mis preguntas van encaminadas a esto: ¿Cree que hay una diferencia entre la música hecha por mujeres y la música hecha por hombres?- Mis manos temblaban, mi voz temblaba.
-          Blondie, Patti Smith… (respuesta de Marky)
La siguiente pregunta era ¿Qué grupos de punk rock femeninos conoce? Pero la respondió con la primera, así que continué:
-          ¿Qué papel han jugado las groupies en su carrera y la de los Ramones?
-          Marky se rió y contestó – (respuesta)
Cuando estábamos entrando, comencé a hablar con un muchacho, hablamos un rato y me dijo: “si puede pregúntele a Graves si volvería con los Misfits”. Le dije que haría lo posible. Cuando comenzaron a subir fotos a Facebook, supe que este sujeto es integrante de Legacy, banda tributo a los Misfits, es de Cali.
Debo decir que Michale Graves es un personaje demasiado guapo, demasiado sexy. Hacía mucho no conocía a un hombre tan guapo, inteligente, amable y, quien lo iba a creer, un señor tierno. Cuando habló sobre su hija, sentí derretir de la ternura. No pude evitar sonreír.
Pues bueno, como Marky había respondido dos preguntas en una, aproveché y le pregunté a Graves, la pregunta de los Misfits:
-          ¿Volvería con los Misfits?
-          (respuesta de Graves) – Su respuesta me sorprendió porque no conocía esa parte de la historia de los Misfits y la razón por la cual se retiró del grupo.
La entrevista terminaba, debía entregar el micrófono, no sin antes decir: “Señor Graves, es usted muy guapo”. Mis piernas temblaron al ver que me miraba y me sonreía. Jamás tendré palabras para describir ese pequeño instante de mi vida.
La rueda de prensa continuó, les preguntaron sobre el CBGB, por sus proyectos, por su carrera, en fin. Los que estuvimos ahí nunca olvidaremos ese momento. Lo más cerca de los Ramones que jamás imaginamos estar.
Termina la rueda de prensa, comienzan las fotos y todos se van para donde está Marky. Graves está frente a mí, y de nuevo me tomo una foto con él, le pido un autógrafo para mí y para un niño, un niño rockero de 10 años. Llevé el “Por favor mátame”, un libro de culto sobre la historia del punk para que lo firmaran. Le agradecí de nuevo y me acerqué a Marky quien aun estaba muy ocupado. No importa era ahora o nunca. Casi no lo logro, pero ahí estaba yo, junto a Marky Ramone, uno de los más grandes e importantes “abuelos” del rock.
 Tome la foto y le pedí que firmara el libro. Por un momento se molestó al ver la otra firma, pero cuando supo que era la firma de Michale, se calmó, y le pregunté si reconocía el libro, lo ojeó y luego un gesto de aprobación se dibujó en su rostro y firmó. De nuevo: “Thanks you, really really thanks you. And welcome to Colombia”. – Le dije.
La aventura terminaba, los organizadores prepararon un coctel de vodka, tomé un vaso y bebí como si fuera jugo. Debía calmarme, ya no eran nervios, era ahora una sensación de emoción y triunfo. No solo había cumplido un sueño “groupie”, me demostraba a mí misma, quizás no a aquellos que no han tenido fe en mi y no me importa, que si puedo hacer algo bien, que puedo cumplir mis metas y sueños, sin dar explicaciones a nadie, sin necesidad de un jefe y sin preocuparme por los que otros puedan pensar. Es un triunfo personal.
El concierto fue al otro día, la felicidad fue igual a la que había sentido ese día, pero eso, lo dejo para una próxima ocasión. 

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